La energía eléctrica es una de las áreas más importantes de la economía rusa y, además, se considera uno de los sectores básicos de infraestructura, sin los cuales la actividad económica sería imposible. Debido a sus dimensiones, la Federación de Rusia es una de las mayores potencias energéticas del mundo: en el país hay más de 700 plantas energéticas de más de 5 MW, y la potencia total instalada a finales de 2012 en Rusia sobrepasó los 223 mil MW.

El total de energía eléctrica generada durante el 2012 superó el trillón de kWh, y las principales redes eléctricas (110-1050 kV) hasta la fecha constituyen más de diez mil líneas. En la producción y distribución de electricidad, así como en el área de mantenimiento eléctrico están empleadas más de 2,5 millones de personas, convirtiendo a la energía eléctrica en una de las mayores industrias de la economía rusa por el número de personas empleadas. Dadas la naturaleza de la industria y la historia de su desarrollo, sus únicos operadores son grandes compañías; algunas de ellas controladas por inversores extranjeros.

Antecedentes históricos

El uso industrial de la electricidad en el mundo comenzó a principios de la segunda mitad del siglo XIX, y respectivamente la historia de la electricidad en Rusia tuvo su inicio aproximadamente durante el mismo período. En 1876 en la fábrica de maquinaria de Sórmovo fue construida la primera planta energética rusa, y ya en 1879 por primera vez en Rusia fue realizado un proyecto de electrificación y alumbrado en el puente de Alejandro II (actualmente el puente Liteiny) en San Petersburgo. Era un proyecto piloto cuyo objetivo consistía en demostrar las ventajas de la nueva tecnología (12 velas eléctricas reemplazaron 112 faroles de gas). El nuevo sistema de alumbrado funcionó únicamente durante 227 días, sin embargo, el experimento fue un éxito, y desde aquel momento la electricidad fue apareciendo poco a poco en las calles de las ciudades rusas. Particularmente, en Moscú la luz eléctrica apareció en 1881, cuando en 1888 fue construida la primera planta eléctrica fija en la ciudad. La electricidad evolucionó progresivamente. Se construyeron las primeras plantas eléctricas de gran potencia para aquella época que fueron las centrales termoeléctricas Raushskaya (en Moscú) y Okhtinskaya (en San Petersburgo) de más de 5 MW cada una. Además apareció el transporte eléctrico urbano con la primera línea de tranvía en el Imperio ruso inaugurada en 1892 en Kiev, y 7 años más tarde el tranvía fue llevado a Moscú.

Sin embargo, en términos absolutos el Imperio ruso estaba muy atrasado respecto a los países desarrollados y ocupaba tan sólo el 8º puesto en la producción mundial de electricidad (2 mil millones de kWh en 1913), con un rendimiento 30 veces menor que el de los Estados Unidos considerados el líder mundial. Sin embargo, poco a poco la tasa de crecimiento anual llegó a alcanzar el 25 por ciento, asegurando la promoción garantizada de Rusia como uno de los países con mayor capacidad y producción eléctrica según todos los indicadores. A principios del siglo XX comenzó la construcción o la elaboración de varios proyectos a gran escala en el campo de la electricidad, entre los cuales figuraban la construcción de la Central Hidroeléctrica Volkhovskaya de 20 MW de capacidad a principios de 1920, de la Estación Hidroeléctrica Dniéper y, lo más importante, un proyecto completo de electrificación de todo el país, propuesto por el académico Vernadski, cuya terminación estaba prevista para el año 1920.

La realización de estos proyectos fue interrumpida por la Primera Guerra Mundial y más tarde por la Guerra Civil Rusa. Sin embargo, en aquel ambiente de conflictos militares y devastación económica (la producción eléctrica en 1920 alcanzó tan sólo un cuarto del nivel de la preguerra) comenzó la ejecución de un plan de electrificación, en una forma modificada, conocido como GOELGRO. En contraste con la versión original, GOELRO no se reducía únicamente a la energía eléctrica, sino que preveía un aumento de la producción de recursos combustibles y energéticos, así como la creación de grandes consumidores de electricidad.

Según los indicadores básicos, el plan GOELRO fue realizado y excedido en parte ya a principios de los años 30. En particular, la generación de electricidad incrementó de 2 mil millones de kWh en 1913 a 13,5 mil millones de kWh en 1932. El número de plantas eléctricas amentó de 75 en 1917 a 858 en 1927, incluyendo la Central Hidroeléctrica Volkhovskaya inaugurada en 1926 y una planta eléctrica única, Shaturskaya, la cual originalmente funcionaba sólo con turba. En 1927 comenzó la construcción de la famosa Estación Hidroeléctrica Dniéper, terminada cinco años más tarde (la capacidad del proyecto de 560 MW fue alcanzada en 1939, después de la puesta en marcha de unas unidades adicionales). La energía eléctrica producida por la Dniéper fue la más barata del mundo y permitió iniciar en Zaporiyia construcciones y obras industriales a gran escala de nuevas plantas, en primer lugar, metalúrgicas.

Posteriormente, la década vio el progresivo avance de las capacidades en el sector de energía eléctrica. Fueron construidos grandes complejos de centrales hidroeléctricas: Angarski, con una capacidad de 9 mil MW, Yeniseiski de 12,7 mil MW e incluso la central hidroeléctrica más grande de Rusia, Sayano-Shushenskaya. Desde el 1954 un nuevo elemento, la energía atómica, formó parte del sistema energético de la URSS. Fue entonces cuando fue construida la primera planta nuclear del mundo, Obninskaya, con una capacidad de 5 MW, dada de baja tan sólo en 2002. A finales de la época soviética, en 1991, ya había 28 unidades con una capacidad total de 20.242 MW. 

 
 

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